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Turismo de Alcalá de Guadaíra

Leyendas y curiosidades

Historias que forman parte del alma de la ciudad

Como todas las ciudades viejas, Alcalá ha ido acumulando historia desde que su suelo fuera ocupado por primera vez por los hombres prehistóricos que hollaron Gandul. Pero como ocurre siempre en los pueblos viejos, las crónicas y libros de historia no recogen una parte de esa historia, que cierta o no, forma parte del alma de la ciudad.

El Águila del Castillo

Es una de las creencias más extendidas en la ciudad, y narra que la Virgen del Águila, la patrona, fue hallada por la intermediación de un águila. De haber sucedido, el episodio pudo haber sido más o menos así: Los cristianos, que se habían hecho recientemente con el control del Castillo, arrebatándoselo a los moros en la Reconquista, pasaban los días recorriendo sus nuevos dominios en el cerro del Castillo y haciéndose idea de sus posibilidades para su nueva vida.

Ermita del Nuestra Señora del Águila

Desde su llegada habían observado que cada día un águila sobrevolaba las murallas e iba a posarse en un mismo lugar. Extrañados por la presencia y aún más por la conducta del ave optaron por ir al lugar elegido como posadero del águila. En este lugar, tras una breve búsqueda, encontraron enterrada una imagen de la Virgen que habría sido ocultada por los cristianos a la llegada de los invasores musulmanes. Esta Águila además de rescatar a la Virgen de su escondite, dio nombre a la advocación.

Peces mutados en las galerías subterráneas

Por todo el subsuelo de Alcalá se extienden las antiguas galerías romanas realizadas para abastecer de agua a la ciudad y a Sevilla, donde en su tramo final se convertían en los Caños de Carmona. La red de galerías está siempre llena de un agua cristalina recogida de diversos manantiales que tienen su origen en la roca albariza.

Hay quien dice que en esa red de galerías habitan o habitaban extraños peces que se habrían adaptado a las singulares condiciones de vida en las galerías. Peces mutados de un color blanco y con los ojos atrofiados. Existe un testimonio recogido por Francisco García Rivero, en el que una persona afirma haberlos pescado y comido. Esa persona incluso alaba su carne por tierna y blanca.

La Sima del Castillo

En el Castillo hay una construcción cargada de incógnita y que a pesar de varias investigaciones permanece intacta en su misterio. Se trata de la gran sima que se encuentra en el patio al que da nombre. Es una gran construcción excavada en la roca de albero en la parte más baja del Patio. Las interpretaciones son varias. La más ortodoxa dice que es un depósito de agua para abastecimiento del Castillo y para acceder a algún cauce subterráneo de agua. Pero hay otras valoraciones que encuentran demasiada entidad en la construcción para que se trate de ello. El caso es que actualmente se encuentra llena de escombros y basura.

Castillo de Alcalá de Guadaíra

En varias ocasiones se ha intentado llegar a su fondo. Varios obreros trabajaron en ella, pero tras profundizar mucho en ella no alcanzaron su fondo. A la espera de que se desentrañe el misterio las valoraciones son muchas. Hay quien habla de que es el inicio de una red de túneles que llevaba hasta el exterior del Castillo, permitiendo a sus moradores huir en caso de acoso o bien a los más valientes conseguir agua u otros elementos para seguir resistiendo a quienes asediaran la fortaleza. E incluso yendo más allá, se habla de que en su fondo está un gran tesoro escondido por un rey moro.

La princesa Aira

Se dice que en el Castillo vivió una princesa mora llamada Aira de cuyo nombre tomó la ciudad su apellido de Guadaíra. Y se dice también que su espíritu aquejado de mal de amores recorre de noche los patios del Castillo haciendo oír su voz entre las viejas piedras de la fortaleza.

Un fantasma que arroja piedras

La obra de reciente publicación "Crónicas y memorias de Alcalá de Guadaíra", recoge un curioso pasaje sobre un presunto fantasma en la ciudad, que desde luego resulta cuando menos desasosegante. La historia que relata García Rivero arranca al principio de los años 40 del pasado siglo. Los habitantes de una casa de vecinos de la calle Coracha se sobresaltaron un día con las pedradas, de un tamaño considerable, que cayeron al patio del inmueble.

En principio sólo fue un susto pero cuando siguieron reiterándose durante varios días, la alarma se hizo considerable. Preguntaron a los vecinos de los alrededores y vigilaron durante un tiempo, pero no vieron a nadie. Mientras, las pedradas seguían cayendo y comenzó a tomar forma la idea de que su presunto autor fuera un fantasma. El pueblo se revolucionó y las visitas de curiosos a la calle eran constantes. La alarma creada fue tal que el alcalde acudió al lugar con el sargento de la Guardia Civil y el cabo de los municipales. La respuesta del "fantasma" fue arrojarles una pedrada. Se peinaron los alrededores y se vigiló la zona durante algunos días, pero sin ningún resultado. Un día las pedradas se perdieron y la historia fue cayendo en el olvido, sin que se hubiera conocido el origen.

Pero resulta que Francisco García Rivero, quien vivió de niño los hechos, visitó hace poco la calle y comprobó que la casa estaba cerrada. Pero al verle en la puerta, una vecina que llevaba pocos años en Alcalá le preguntó si conocía a quien vivía en ella, porque desde su patio habían arrojado limones en varias ocasiones a la casa contigua en la que ella vivía y en una ocasión incluso habían golpeado a una niña que jugaba en la calle. García Rivero siguió con la investigación y dio con la persona que vivía en la casa. También él había sido objeto de un ataque a limonazos, cuyo origen no pudo determinar, pero que fueron anticipados por los ladridos de su perro.

La ciudad perdida de Gandul

En Gandul está el origen histórico de Alcalá, pero también el que podría considerarse mitológico. Bajo tierra, en una enorme extensión de suelo ahora dedicado al cultivo o reservado en la elevación del Palmar de Gandul, se reparten multitud de restos que van desde el Bronce hasta el final de la dominación romana. Se han descubierto tumbas y elementos muy interesantes como el tesoro de Benacarrón, de influencia orientalizante.

Gandul

Pero lo más interesante está por descubrir en la Mesa de Gandul. Es una elevación del terreno en la que existió un asentamiento prehistórico de cabañas que luego fue evolucionando hasta época romana. Pero se desconoce con certeza la importancia de este asentamiento romano. A falta de excavaciones se habla de la existencia de huellas de un anfiteatro y de poderosas murallas, que serían sinónimos de una ciudad de extraordinaria importancia. Hay quien habla de que podría tener una relevancia similar a la de Itálica.

Los presos del Castillo

El Castillo es un conjunto constructivo que ha tenido una vida apasionante. En sus siglos de uso ha servido de fortaleza, vivienda, vigía o prisión. Este último caso ha deparado algún episodio de singular crueldad. El aljibe fue la prisión de Diego García de Padilla. Durante meses vivió en el depósito de agua temiendo ahogarse cuando el agua de lluvia lo llenaba. En uno de los depósitos subterráneos de trigo del patio de los Silos estuvo encerrado el obispo Juan de Cardellac por su oposición al rey Pedro I; allí estuvo durante años y fue liberado cuando ya estaba al borde de la muerte y completamente loco. En las paredes de su prisión permanecen las huellas dejadas por el preso con marcas de los días y semanas que allí pasó.

Leyenda de la Princesa Alguadaira

Cuenta la leyenda, que en la torre más fuerte del Castillo de Qalat Chábir vivía la princesa ALGUADAIRA, joven musulmana hija del alcalde del Castillo. El padre de ésta, la había prometido en matrimonio al musulmán ABUL-SULEIMAN. Sin embargo, la princesa se enamoró de un cautivo cristiano preso por las tropas musulmanas, Garcí-Meléndez. Todos los días la joven princesa acudía a escondidas hasta la mazmorra donde estaba prisionero para ver al joven amante castellano. Un día decidió liberarlo y escapar con su amado por la Puerta de Sevilla o de la traición (pues traicionó a su padre, el cual la había prometido en matrimonio a Abul-Suleiman).

Cruzando el río en barca, y en la otra orilla se encontraron con Abul-Suleiman, que apuñaló de muerte a la princesa. La sangre de la joven se mezcla con el agua del río, pasando a formar parte de él. Desde entonces el río toma el nombre de la princesa.

El Guardián del Castillo

Yacub y su familia vivían en al-Qalat, debido a la frágil salud de su madre. Su padre, el califa, se ausentaba durante meses debido a las numerosas expediciones y batallas, a su regreso siempre traía a sus hijos algún presente. En esta ocasión Yacub fue obsequiado con un huevo, que según la leyenda otorgaba la fortaleza, agilidad y fiereza de los dragones.

Siguiendo el consejo de una esclava normanda encargada de la lavandería del castillo, Yacub encontró el lugar más adecuado para incubar su huevo en las galerías de la mina, a las cuales se accedía a través del sótano del castillo.

Castillo de Alcalá de Guadaíra

Al amanecer de una noche de luna nueva, Yacub bajó a la galería de la mina y descubrió que el huevo ya estaba roto. El niño fue alimentando al dragón hasta que se convirtió en una gigantesca criatura que deambulaba por la infinita red de galerías de la mina. Un buen día Yacub le mostró un anillo de rojo rubí al dragón, éste quedó hipnotizado por la gema y súbitamente seis círculos de rojo brillante brotaron el su lomo. Al ver esto Yacub se dedicó a bajarle todas las piedras preciosas que pudo encontrar, y así el dragón fue adquiriendo todos los colores de estas piedras preciosas.

Una noche, Yacub bajó a ver al dragón y se dio cuenta de que había escapado por una de las numerosas bocas al exterior; Yacub salió a buscarlo, lo encontró sin muchos problemas, cuando lo vio lo subió sobre su lomo, desplegó las alas y empezó a volar; fue un momento tan emocionante que los dos decidieron repetirlo todas las noches.

La llegada del otoño trajo malas nuevas. La sultana se encontraba plenamente restablecida y había decidido regresar a la capital. Iniciaron el viaje de noche para evitar sorpresas, pero el plan no salió del todo bien, ya que un centenar de guerreros almorávides, que vivían en las sierras del pillaje y la revuelta, rodeó agresivamente la comitiva; ya estaban dispuestos a atacar cuando, de pronto, un chorro de llamas surgió desde el cielo para envolver las figuras de los guerreros en un manto de llamas. En menos de cinco minutos no quedaba ni un atacante en pie.

El castillo necesitaba alguien que lo defendiera y nadie mejor que el dragón, así las gentes de al-Qalat se sentían protegidas con su presencia. Aunque, después de aquel día nadie ha visto jamás al dragón, por eso hay quien cree que se trata sólo de una leyenda almohade. Pero también ha existido gente especial, convencida de que en las profundidades de la mina del agua habitaba un ser mitológico con la piel cubierta por gemas preciosas esperando infatigable la vuelta de un niño mientras cuidaba, protegía y guardaba el gran castillo de al Qalat Wadi Xira.

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