
La cocina alcalareña tiene todos los ingredientes de la cocina andaluza: el gazpacho, el pescao frito, el cocido con pringá (se le llamaba comida), el sopeao, las sopas de tomates, las espinacas, el arroz con perdiz, las migas y más de un centenar de platos con diversas formas de elaboración.

Sería muy difícil encontrar un plato especial. Pero dentro de la forma de cocinar alcalareña, si podemos encontrar algunos platos o productos con un sello o toque especial. Nos estamos refiriendo, por ejemplo, a los distintos pucheros, cocidos, arroces. O, por ejemplo, la elaboración de los chicharrones que en algunas carnicerías alcalareñas alcanzan un grado de sublimidad.
Otra cuestión es el pan. Alcalá siempre ha sido llamada Alcalá de los Panaderos. Su historia es avalada por los innumerables molinos harineros ubicados en la ribera del Guadaíra donde se molía el trigo por los molineros para, posteriormente elaborar el pan. Pan fabricado con diversas formas y tamaños. Bollos, teleras, roscos y regañás, molletes, picaítos, cuarterones, medias de canto, medias bobas, medias acarrilladas…, en más de medio centenar de panaderías. Muchas de estas piezas se pueden considerar como específicas alcalareñas, conformando una seña de identidad propia.
Pan amasado con un componente especial: el agua. Agua procedente de los manantiales alcalareños y que fue, también, llevada a Sevilla a través de los mal llamados “Caños de Carmona” conducida a través de subterráneos y túneles.

Por último, antes de entrar en otras cuestiones y especialidades gastronómicas, habría que mencionar, por su importancia, las múltiples aderezadoras de aceitunas, más conocida popularmente como “almacenes de aceitunas”. Muchos eran los tipos de aceitunas de mesa que se aderezaban: manzanillas, gordales, deshuesadas, rellenas de pimiento, azofairón… Alcalá, junto con Dos Hermanas, exportaban las aceitunas a Estados Unidos, Venezuela, Cuba, y, por supuesto para el consumo español.
Alcalá cuenta, además, con afamados restaurantes que ofrece unos platos elaborados con la base de una cocina tradicional y con toques modernos e innovadores de la nueva cocina. Siempre con dos características: cocina andaluza y mediterránea.



Repostería.
Merece una especial atención en cuanto a la variedad de dulces que se confeccionan en nuestra ciudad y a que aquí sí podemos presumir de variedades y productos autóctonos. Nos estamos refiriendo a las famosas “tortas de Alcalá” y las bizcotelas rellenas. Dos delicias gastronómicas conocidas en muchas partes de España y el extranjero y consumidas por todo tipo de personas y personalidades.

Tocinos de cielo, mantecados de Viena, signos, roscos de cidra y de huevo, piononos, merengues, medias lunas, de crema… hasta cientos de variedades pasteleras, forman parte de nuestra repostería, elaboradas por afamadas pastelerías alcalareñas con manos artesanas y profesionales. Un pequeño apartado merece los dulces elaborados por las mojas del convento de Santa Clara: suspiros, corazones, bocaditos…
Alcalá contiene, pues, una completa carta gastronómica digna de los paladares más exigentes.