
Alcalá cuenta con un clima cálido, siendo los veranos calurosos y en los que apenas se producen precipitaciones y los inviernos suaves y relativamente húmedos. El clima es uniforme en todo el término municipal. La temperatura media anual puede estimarse en 17,7 grados con máximas que pueden llegar a alcanzar los 42 grados y mínimas de –2 grados. La media de las temperaturas máximas es de 36 grados y la de las mínimas de 4 grados.

El mes más cálido es agosto y el más frío enero. La distribución temporal de la pluviometría es muy irregular. Aproximadamente el 80 por ciento de las lluvias se registran entre octubre y marzo. Por el contrario, existe un periodo seco de cuatro o cinco meses durante el periodo estival. La precipitación media anual es de 543 litros por metro cuadrado. La evaporación potencial, condicionada por las elevadas temperaturas del verano, trae como consecuencia un balance deficitario.
El clima alcalareño ha sido históricamente muy estimado en el entorno y calificado como muy saludable y beneficioso para la salud. Ello motivó que desde el siglo pasado fuera elegida como lugar para pasar el verano por muchas familias de Sevilla. Esta circunstancia tiene su base en la historia, puesto que en los siglos anteriores, Alcalá había escapado a muchas de las epidemias que asolaron Sevilla y que provocaron gran número de muertes.