Molino de San Juan

El molino de San Juan pertenece al grupo de «molinos de río», dentro de la ribera urbana del Guadaíra. Tecnológicamente es un molino de rodezno, en el que el agua represada mediante un azud converge en los «cubos», pasos estrechos en cuyo interior se situaban los rodeznos, ruedas hidráulicas que movían las piedras encargadas de moler el grano.

Su denominación responde a la propiedad del molino por la Orden de San Juan.

El edificio actual resulta de las transformaciones del molino medieval original entre los siglos XVII y XX, por lo que poco queda del original. Destaca la gran torre de planta cuadrada, usada como almacén ante las crecidas del río. En el sentido de la corriente se sitúa una nave, acceso al molino y zona de carga y descarga del grano y la harina ya molida.
Sobre la corriente se sitúa la nave de las piedras, cubierta con bóveda de medio cañón y bajo la que se localizan los cubos, en número de cuatro. El gran azud que conecta con la orilla izquierda del Guadaíra fue ampliamente reconstruido en 1998.

Por encima del nivel de inundación, sobre la orilla derecha, se sitúa la «casa del molinero», un edificio sencillo de planta rectangular usado como vivienda y almacén hasta el final del ciclo molinero de Alcalá, a mediados del siglo XX.