Breve historia de Alcalá de Guadaíra

Hasta s. III a.C

Prehistoria

III a.C - IV d.C

Época Romana

V d.C - VIII d.C

Época visigoda

ss. VIII - XIII

Época Andalusí

ss. XIII-XV

Baja Edad Media

s. XVI en adelante

Alcalá moderna

Prehistoria

En Alcalá de Guadaíra, la presencia humana alcanza los 80.000 años, desarrollándose desde entonces de forma discontinua.

Al igual que hoy, hace 80.000 años Los Alcores se situaban en el borde oriental del valle del Guadalquivir, pero con un paisaje completamente diferente. Todo el curso inferior del valle era un amplio golfo marítimo, bordeado por las estribaciones del Aljarafe (el oeste) y Los Alcores (al este). En las terrazas se encontraba abundante materia prima para las primitivas herramientas de piedra, lo que explica la presencia de zonas de talla que han llegado hasta nosotros en forma de yacimientos arqueológicos.

No es hasta el Calcolítico (III milenio a.C.) cuando el poblamiento se convierte en permanente, a través de los primeros asentamientos, entre los que destaca el poblado de la Mesa de Gandul.

Durante varios siglos, se van sucediendo poblados y sociedades autóctonas, hasta la llegada a ese golfo del Guadalquivir de los comerciantes fenicios, que entablan relaciones con los poblados de Gandul y Bencarrón.

A partir del siglo VI a.C., el fin de los contactos comerciales con el oriente mediterráneo vuelve a la sociedad tartésica hacia sus recursos internos (agrícolas y ganaderos), dando paso a la sociedad turdetana.

Este período finaliza con una creciente presencia cartaginesa en el sur de la Península Ibérica, plasmada en el control militar que desemboca en la II Guerra Púnica (219 – 201 a.n.e.). La presencia cartaginesa en el área alcalareña suele señalarse para el poblado de Gandul, a través de la presencia de un tesorillo de monedas cartaginesas hallado en el yacimiento.

Yacimientos Neolíticos

En el área de Alcalá existen pocos yacimientos neolíticos, todos ellos localizados al sur del actual término municipal, en las inmediaciones del arroyo Guadairilla.

Yacimientos Calcolíticos

El enclave de mayor importancia durante el Calcolítico se localiza en la Mesa de Gandul. Se trata de un amplio conjunto de enterramientos megalíticos, realizados con grandes losas de piedra que cubren cámaras circulares excavadas en el terreno, a las que se accede mediante un corredor igualmente cubierto: Cueva del Vaquero, Dolmen de la Casilla, enterramientos de Cañada Honda…

Yacimientos del Bronce

El poblado del Cerro del Castillo estuvo amurallado con cabañas circulares en su interior. Su desarrollo duró hasta el 1500 a.C., momento en que supuestamente es destruido, quedando el cerro aparentemente despoblado durante varios siglos.

Fenicios, tartesos y púnicos

En Gandul y Bencarrón se localizan algunos enterramientos principescos, así como una extensa zona funeraria que nos habla de este período en el que los indígenas tartésicos convivirían con comerciantes y colonos agrícolas de origen mediterráneo: los fenicios.

Antigüedad

Tras la conquista romana, el área de Alcalá quedaría incluida en la provincia Ulterior Baetica, con capital en Corduba (actual Córdoba), y capital regional en Hispalis (actual Sevilla).

El rasgo más destacado del período romano es la completa reorganización de la economía agrícola, especialmente a partir del s. I a.C., mediante la introducción del sistema de villae.

Junto con estos asentamientos rurales, los núcleos urbanos también se desarrollan en el entorno: se produce la gran expansión urbana de Carmo (actual Carmona).

También se urbaniza definitivamente la Mesa de Gandul, ampliando sus murallas y reutilizando la zona funeraria circundante, con tumbas monumentales como el Mausoleo Circular. Pese a esta importancia urbana, no sabemos el nombre de la ciudad romana de la Mesa de Gandul.

El Cerro del Castillo también estaría ocupado en época romana, posiblemente con un asentamiento menor.

Yacimientos Romanos

En la zona de Alcalá son numerosos los yacimientos arqueológicos que indican la posible presencia de una villa de época romana. Entre ellos cabe destacar el yacimiento de la Torre de la Membrilla o la villa situada en las inmediaciones de Pelay Correa, con zonas de mosaicos y espacios productivos.

Otro asentamiento de cierta importancia se situaba en la actual carretera de Morón, en El Rosalejo, donde se recuperó un importante yacimiento de ánforas, recipientes cerámicos usados para el transporte de productos agrícolas.

Infraestructuras romanas

Partiendo de Hispalis, la vía hacia Antikaria (actual Antequera) pasaba junto a la Mesa de Gandul, con un trazado similar a la actual autovía entre Sevilla y Granada.

Los romanos canalizaron agua desde la fuente de Santa Lucía (junto al río Guadaíra) hasta Hispalis a través de un complejo sistema de galerías subterráneas.

Época visigoda

A partir del s. IV d.C. el mundo romano cambia en muchos aspectos: sociedad, economía, cultura… La provincia Baetica deja de tener peso en el comercio agrícola del Imperio, y la economía urbana decae, a favor de una sociedad progresivamente ruralizada.

Gandul se mantiene como enclave urbano, con una ocupación continuada al menos hasta el s. VI d.C. No tenemos constancia sin embargo de que se mantenga la ocupación del Cerro del Castillo, y asimismo disminuyen los yacimientos rurales de este momento.

En época visigoda (ss. VI – VIII d.C.) se mantendría el poblamiento de algunos de los centros agrícolas de época bajoimperial romana. Entre los yacimientos de este momento destaca la Hacienda la Armada o Casilla Guadaíra, lugares donde han aparecido ladrillos decorados con impresiones geométricas, característicos de esta época.

 

 

Yacimiento romano y visigodo

El yacimiento de Santa Lucía, junto al río Guadaíra es un asentamiento agrícola entre los siglos IV al VI d.C., en el que destaca la presencia de una extensa zona funeraria, con enterramientos «a la romana» mezclados con algún ejemplo de culto cristiano.

Como hallazgo singular destaca la inscripción sobre piedra dedicada al rey visigodo Hermenegildo (564 – 585 d.C.), que menciona el conflicto civil que lo enfrentó a su padre Leovigildo.

Época Andalusí

Tras la conquista árabe-beréber del s. VIII, el área de Alcalá quedaría integrada en el territorio dependiente de Ishbilia (actual Sevilla). Es precisamente durante este período cuando tenemos las primeras referencias escritas a Alcalá de Guadaíra (Qalat Yabir), aunque todas ellas son bastante tardías.

Las circunstancias de este enclave militar son conocidas: en 1161, dentro de la ofensiva almohade contra Qarmuna (actual Carmona) se instala un campamento militar en Qalat Yabir. Posiblemente existiese alguna fortificación previa, pero es ahora cuando se construye el núcleo de la fortificación medieval, incluso con algún añadido singular como un hammam (baño) para la guarnición de la fortaleza. Tras la victoria almohade, Qalat Yabir permanecería como fortificación tributaria, en la que anualmente las alquerías circundantes entregaban el impuesto a los representantes estatales.

Yacimientos andalusíes

Junto con Qalat Yabir, otros asentamientos de cierta importancia (todos ellos fortificaciones) surgen en este momento final de al-Andalus: Marchenilla, cercano al camino de Mawrur (actual Morón) o la Torre de la Membrilla, junto al Guadaíra y el camino de Antequera.

El agua

La importancia de Qalat Yabir como fortaleza del entorno de Sevilla se vio reforzada por su papel en el control del suministro de agua a la capital a partir del siglo XII.

En 1172, por orden del Califato almohade se recupera el antiguo acueducto y canalización de agua originada en Santa Lucía, que a partir de este momento volvería a abastecer a Sevilla prácticamente hasta el siglo XIX.

Baja Edad Media

Alcalá de Guadaíra se rinde a los invasores comandados por Fernando III en 1247. Inicialmente, la fortificación del Cerro del Castillo se convertiría en una de las bases desde las que el monarca castellano lanzó el asedio de Sevilla, que terminaría por ser conquistada en 1248.

A través de las fuentes escritas sabemos que ya el propio rey Fernando realizó obras de reconstrucción y ampliación del «castillo», sentando las bases de la poderosa fortificación bajomedieval.

Desde finales del siglo XIII, Alcalá de Guadaíra pasaría a depender del Concejo (antiguo Ayuntamiento) de Sevilla, encargado entre otras cosas de nombrar a los sucesivos alcaides encargados de la custodia del Castillo.

Entre los siglos XIV y XV, Alcalá de Guadaíra desarrolla una importante economía agrícola, centrada en el cultivo de trigo y olivar. La producción de cereales potenció la industria molinera alcalareña, de tal forma que en esta época en el curso del Guadaíra y sus afluentes se construyen numerosos molinos (San Juan, El Algarrobo), además de reaprovecharse algunos ya existentes en época andalusí.

En el siglo XV, Alcalá de Guadaíra era ya una de las poblaciones más populosas del entorno de Sevilla, con un poderoso castillo, numerosos habitantes, una sólida economía agrícola y una floreciente industria de transformación.

La población

Tras la fundación de 1280, los pobladores se instalarían en el Cerro del Castillo, al exterior de la fortificación. A partir de este momento, la Villa de Alcalá continuaría creciendo durante toda la baja Edad Media (siglos XIV y XV), en torno a los barrios (collaciones) de Santa María y San Miguel, ambos amurallados durante esta época.

Guerras castellanas

Durante las luchas nobiliarias vinculadas a la coronación de Isabel I de Castilla (1474 – 1504), Alcalá es campo de batalla entre las familias enfrentadas de los Ponce de León y los Guzmán. El Castillo sería tomado por los Ponce de León entre 1471 y 1477, siendo usado como base desde la que hostigar a Sevilla (en poder de los Guzmán). Tras las «paces de Marchenilla», el Castillo volvería a la Corona castellana.

 

Edad moderna y contemporánea

A partir del siglo XVI Alcalá de Guadaíra experimenta una importante transformación: la Villa medieval intramuros (barrios de Santa María y San Miguel) se extiende fuera de las murallas, mientras que su interior sería progresivamente abandonado por el aislamiento que otorgaban las murallas a la Villa, y que dificultaban las comunicaciones y los suministros desde el exterior.

A lo largo del siglo XIX, Alcalá de Guadaíra se consolidaría como agrociudad de la periferia sevillana, con un importante papel en el abastecimiento agrícola de la capital. Este desarrollo económico se relaciona con la importancia de las haciendas de olivar y cereal.

En ese momento se produce el gran desarrollo la industria panadera de Alcalá, con un elevado número de tahonas (obradores de pan) censados en el casco urbano, y la creación de nuevos molinos.

Un factor clave en el desarrollo de esta industria y su comercialización sería la llegada del ferrocarril a Alcalá, a partir de 1873, que llegaría a conocerse durante el siglo XX como el «Tren de los Panaderos».

 

Los nuevos barrios

A partir del siglo XVI nuevos barrios formarían el núcleo de la Alcalá actual. A partir de este momento, la mayor parte de los nuevos asentamientos se producen en zonas relativamente bajas, junto a los caminos de comunicación con Sevilla, la Campiña y el resto de Los Alcores.

Uno de los primeros barrios extramuros sería el de Santiago, en la falda oriental del Cerro del Castillo. Otros desarrollos de esta época son las zonas de San Mateo y San Sebastián, más alejadas.

Durante el primer tercio del siglo XX, en torno al centro de la ciudad irían surgiendo una serie de barriadas de carácter popular (caso del «Barrio Obrero»), en contraposición a las viviendas relativamente más acomodadas que se concentraban en torno al eje de la calle de La Mina, o urbanizaciones de recreo de la clase media sevillana como las situadas en la zona de Calderón Ponce.