
Aquí hay espacio. Se puede respirar y olvidarse de agobios. Cambiar el ritmo y con sólo unos pasos encajarse en enclaves y lugares donde disfrutar del tiempo en calma, pero sintiendo nuevas sensaciones. Más allá de la ciudad, hay lugares profundamente humanizados, en los que la mano del hombre ha enriquecido la naturaleza con aportaciones puntuales que lejos de desvirtuar el paisaje le añaden atractivos.
